LA FISICA Y SU RELACION CON EL DESPERDICIO DE AGUA //FISICA
Este proyecto se denomina verde a través de la relación social que se a creado sobre los desperdicios de los recursos naturales que a su vez se relaciona con lo físico.
El problema de escasez de agua se ha ido agravando en las décadas recientes, a tal grado que las demandas por el recurso surgen a tasas crecientes y, en algunos casos, se comienzan a manifestar de manera violenta.
El agua y la energía están intrínsecamente interconectadas. Todas las fuentes de energía (incluida la electricidad) requieren del agua en sus procesos de producción: para la extracción de materias primas, la refrigeración de plantas térmicas, los procesos de limpieza, la producción de biocombustibles y para el funcionamiento de las turbinas. Se requiere de la energía para que se pueda disponer de agua para uso y consumo humano (incluyendo el riego) a través del bombeo, transporte, tratamiento y desalación.
La forma en que la sociedad entiende la gestión conjunta de los recursos hídricos y energéticos se ha desarrollado con el tiempo. Esta relación, tal y como se define hoy en día, se puede considerar que es simplemente cuál es la intensidad energética en el sector del agua y cuál es la intensidad del agua en el sector de la energía. Esto es, la cantidad de agua necesaria, directa o indirectamente, para la exploración, la extracción, la generación y la transmisión de la energía, y la cantidad de energía necesaria para la extracción, el transporte, la distribución, la recogida, el tratamiento y el uso final del agua. El nexo agua-energía fue acuñado como un área de estudio separada dentro del concepto del nexo con el fin de analizar las interdependencias y las complejidades específicas en la relación entre el agua y la energía. La dependencia que tiene el agua del sector energético y la dependencia del sector energético del agua gira en torno a cuestiones elementales como son los sistemas de gestión del agua y de infraestructuras o la energía sostenible y la eficiencia de los sistemas.
El desarrollo integrado, y no de forma aislada, de las políticas hídricas y energéticas es de suma importancia. Con los altos riesgos a los que el sector energético está ahora expuesto, la inclusión del agua en sus planes estratégicos resulta más esencial que nunca.
La disponibilidad de energía es el pilar para el progreso social y económico de una sociedad. El agua resulta clave para el desarrollo de las infraestructuras energéticas y sigue siendo fundamental en todo el ciclo de vida de las infraestructuras energéticas y el desarrollo de dichos recursos, desde la extracción de combustibles, su purificación, lavado y tratamiento, como refrigerante en las centrales nucleares o térmicas, o para las plantas de energía hidroeléctrica (como “combustible”) o en la producción de biocombustibles (agua de riego).
La energía tiene una importancia primordial para la gestión y el desarrollo de los recursos hídricos. Las infraestructuras del agua dependen por completo de la energía a lo largo de su cadena de valor, desde el bombeo de aguas subterráneas, el transporte, la purificación del agua, la desalación, la distribución del agua a los usos económicos y a la población hasta la recogida, la gestión y el tratamiento de las aguas residuales.
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